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El desamor como
principio básico de mi existencia, o de la Existencia, así, con mayúscula…qué
soberbio universalizar un sentimiento, mas subrayo que hoy me vivo así, con un
cielo gris, día lluvioso y frío dentro y fuera de mi cuerpo, y si mi interior
por fin coincide con el afuera ¿qué de raro tiene el pensar que el universo
todo coincide hoy con mi alma?
¿Qué de extraño
hay en ver tras el espejo a la niña-mujer-varón víctima-victimario ahogando el
grito de dolor en un beso? No es tan difícil comprender que no hay línea
divisoria cuando el límite soy yo, una masa oscura, amalgama perfecta de
cuerpos inconclusos, con parches de piel y los mismos ojos.
Es quizá lo
terrorífico, los mismos ojos, condenados a perpetuar en un círculo vicioso el
poder-dolor-distoamor; encerrados en un cuerpo capaz de mutar, de doblarse
sobre sí mismo para atrapar o liberar atrapando; pero los mismos ojos siempre,
¿de quién serán? ¿A quién corresponden los ojos de un cuerpo distorsionado, de
una mente perversa envuelta en un caparazón líquido? ¿Será la niña, será la
mujer-varón o son los ojos del monstruo que sólo dentro quedó incapacitado para
dañar?
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